El
Brujo
Introduciéndose un poco en la reserva se encuentra el salto conocido
como El Brujo. Aunque es más pequeño que El Chocoyero
(unos 10 metros de altura), este posee un caudal de agua superior que
lo hacen atractivo para la recaudación del vital líquido. En este lugar,
por encontrarse más alejado, es común encontrarse con pequeños grupos
de guatuzas (Dasyprocta punctata) que deambulan por los matorrales,
así como manadas de ardillas de montaña y monos congos (Mycetes palliatus),
también conocidos como monos aulladores.
El salto debe su nombre a una leyenda popular que le atribuía propiedades
"encantadas" al lugar, ya que el agua que se precipita por el
salto, al llegar al suelo, no forma un caudal sino que desaparece sobre
la superficie. Si bien es claro que el caudal se vuelve subterráneo, para
nuestros antepasados este hecho era algo inexplicable, y pensando más
bien que el lugar estaba "embrujado" fueron así dando origen
a la leyenda y el nombre con que quedó bautizado el salto.
El acceso a este lugar es un poco más difícil y lejano que
El Chocoyero. Una buena idea es traer zapatos deportivos o botas (depende
de la época), agua y de ser necesario algún protector contra mosquitos
en el invierno. Acompañe su visita con binoculares para que pueda observar
las aves exóticas del lugar, como el Saltarín Toledo (Chiroxiphia assimilis),
los tucanes y guardabarrancos (Eumomota superciliaris), que frecuentan
la zona en busca de agua, alimentos o con el afán de encontrar pareja.
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