La
Garnacha
La Garnacha es un pequeño caserío muy pintoresco que se ubica a unos
15 kilómetros al sur de Estelí. Este lugar cautiva no solo por sus
excelentes escenarios paisajísticos sino también por sus deliciosos
quesos de cabra, producidos y añejados localmente, y cuya calidad ya les
ha valido la aceptación y reconocimiento de los consumidores del mercado
capitalino.
El "pueblito", creado recientemente fortalece su economía
por medio del trabajo comunitario, la diversificación del cultivo de
productos agrícolas, la ganadería, la producción de leche de vaca y de
cabra, así como la especializada producción de gustosos quesos, al mejor
estilo suizo o parmesano italiano. Todo esto ha sido posible gracias a la
actitud de sus pobladores y el apoyo constante e incondicional del
sacerdote italiano Patricio Tiraboschi.
La producción de los quesos de la Garnacha sigue un riguroso proceso.
Cuentan con un laboratorio para control de calidad, excelentes condiciones
higiénicas, y una bodega de almacenamiento, donde se les deja envejecer
hasta por más de 2 años. El precio de los quesos es variado y depende de
la cantidad y el tiempo de maduración (añejamiento). En general, los
precios son relativamente baratos si se considera el tiempo, paciencia y
esmero que toma almacenarlos y tratarlos.
En La Garnacha se encuentra la Estación de Guardaparques y Centro de
Visitantes del la Reserva Natural. Este es un punto altamente recomendado
para quien desee explorar la ruta del Tisey. Aquí se puede conocer el
estilo de vida de la gente del lugar, hay condiciones para pernoctar, el
camino de acceso está en buen estado, se encuentra a menos de 5 kilómetros
de un acceso adoquinado, además cuenta con una vista panorámica del
occidente del país, específicamente de los maribios que comprende desde
el volcán San Cristóbal hasta el Volcán Momotombo, hay condiciones para
acampar al aire libre, aprender de y apreciar la naturaleza y todavía
aventurarse a explorar las siempre míticas cuevas localizadas en el cerro
Apagüají, entre ellas la famosa cueva de la Mocuana. A todo lo anterior,
se le suma la amabilidad de los pobladores para con los visitantes.
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